
Ayer descubrí que tengo mi cuota de compradora compulsiva. Decidí, masoquista de mi, irme de rebajas, el primer día!! Llevaba mis converse en los pies y la tarjeta de crédito en el bolso, convencida de que iba a mirar mucho y comprar poco.
Craso error.
Hay algo en los grandes almacenes, en el chundachunda de la música machacona que impulsa a entrar y comprar, comprar, comprar!!! Y compré. Compré, compré tanto que ahora, salido de la nada, tengo un guardarropa casi nuevo y la tarjeta humeando.
Pero un montón de ropa preciosa ^^.
2 comentarios:
me pasa igual, terminamos con la tarjeta en llamas.
pd. tenes premio en mi blog.
Besos
Ay si... comprar ropita es... demasiado bueno!
Jajajaja
Asi que bueno, despues del gusto, que venga el susto!
(de pagar las tarjetas!)
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