jueves, noviembre 20, 2008

Música

La música nos une, nos conecta. Una sola canción puede significar lo mismo para dos personas que nunca se han visto, que no se han conocido jamás. Pueden oírla, cada uno en su punta del mundo y sentir que su corazón se acelera. No hay sensación más placentera que subirle el volumen a la radio y berrear (porque a eso no se le puede llamar cantar) mientras te duchas, ¿nunca lo has probado? ¿Acaso tampoco te han sorprendido bailando por la casa sin ton ni son? Si no lo has hecho todavía, pruebalo.


Canta por fonética, que el estribillo de grease se convierta en un whuyugonayugo, whuyugonayugo, uh! uh! uh! Eso si, acompañandolo con movimientos de cadera a lo John Travolta; si él podía tu también!

Porque da igual que sea Tchaikovsky o Queen, born in the USA o
nacido en el mediterráneo, siempre sonará una canción que te hará ponerte en pie y coger el micrófono para deleitar al personal.

Porque aunque no sepas bailar siempre habrá alguien que
te anime a salir a la pista; porque la música amansa a las fieras; y a las que no lo son... pues también!!

Para las que se suben en pointes, para las que viven con los nike bajo los pies, para las que taconean y las que van descalzas, para las que bailan en la cocina mientras hacen la comida y las que cantan en la ducha, para las que viven con el ipod a cuestas y cantan solas por la calle!!

Baila solo, agarrao, folclórico o macarra, da igual. Pero baila.

Cierra los ojos y... escucha la música.

martes, noviembre 04, 2008

Volar libre

Salta. Corre. Más rápido cada vez, más lejos.

Déjate llevar por el ritmo de tus pasos, huye
de todo lo que no quieres volver a ver.

Siéntete libre, siéntete bien, sé tu misma.

Quítate la máscara, deja de sonreír a quien no te cae bien, suéltate el pelo y siente como baila con el viento.

Canta, sube el volumen de la música y baila hasta que te duelan los pies. Sal a la calle y contempla a la gente bajo una nueva luz.

Pregúntate hacia dónde se dirigen las personas que ves en el autobús, en vez de esquivar sus miradas.


Camina sin buscar un destino . Ponte tacones simplemente por el placer de oír resonar tus pasos en cualquier callejón... o sal de casa en chándal y deportivas. Da igual.

Salta en los charcos como cuando eras niña, sin preocuparte de si ensucias o no tus vaqueros nuevos. No abras el paraguas y siente la lluvia en tu cara. Cierra los ojos al pasar por el parque y huele la hierba recién cortada.

Vive el momento, porque solo existe el hoy.

Y el mañana... ya llegará.