La música nos une, nos conecta. Una sola canción puede significar lo mismo para dos personas que nunca se han visto, que no se han conocido jamás. Pueden oírla, cada uno en su punta del mundo y sentir que su corazón se acelera. No hay sensación más placentera que subirle el volumen a la radio y berrear (porque a eso no se le puede llamar cantar) mientras te duchas, ¿nunca lo has probado? ¿Acaso tampoco te han sorprendido bailando por la casa sin ton ni son? Si no lo has hecho todavía, pruebalo.Canta por fonética, que el estribillo de grease se convierta en un whuyugonayugo, whuyugonayugo, uh! uh! uh! Eso si, acompañandolo con movimientos de cadera a lo John Travolta; si él podía tu también!
Porque da igual que sea Tchaikovsky o Queen, born in the USA
onacido en el mediterráneo, siempre sonará una canción que te hará ponerte en pie y coger el micrófono para deleitar al personal.
Porque aunque no sepas bailar siempre habrá alguien que te anime a salir a la pista; porque la música amansa a las fieras; y a las que no lo son... pues también!!
Para las que se suben en pointes, para las que viven con los nike bajo los pies, para las que taconean y las que van descalzas, para las que bailan en la cocina mientras hacen la comida y las que cantan en la ducha, para las que viven con el ipod a cuestas y cantan solas por la calle!!
Baila solo, agarrao, folclórico o macarra, da igual. Pero baila.
Cierra los ojos y... escucha la música.
