Ya sé que he tenido esto un poco abandonado, pero la actualización de hoy tiene mucho que ver con el motivo de que casi no me haya pasado por aquí, ni por el foro. Es difícil estar lejos de casa. Aunque no sean en verdad tantos, los kilómetros separan más que la distancia que representan. Cuando estás lejos, te pierdes esos pequeños detalles del día a día, que, si lo piensas bien, son realmente la medida de una vida.
Me gusta ver amanecer en mi ciudad. Me gusta más aún ver como el sol se acuesta sobre las olas. Vivir sin el rumor del gran océano era como dormir sin una canción de cuna. Dicen que nuestro pueblo es hijo del mar. Yo me lo creo.
Hoy, los kilómetros desapareciendo bajo las ruedas del autobús que me llevaba de nuevo a casa, recordé.
El mejor año de mi vida trascurrió entre las luces de la ciudad que ha sido el destino de millones de personas a lo largo del tiempo. Las mismas calles por las que paseaba a diario han sido escenario digno de miles de actores, cada uno perdido en la obra de su vida.
Yo sigo dando los pasos que configurarán el guión de mi gran obra; día tras día, hora tras hora intento disfrutar, sentir, soñar... como si fuese el primer día. Intento buscarle el punto positivo a todo, y normalmente lo consigo. Hoy, esos pasos me han llevado de nuevo al punto de partida, y no podría estar más feliz por ello.
Hoy no me hace falta cerrar los ojos, hoy no quiero pedir ningún deseo.
Vuelvo a casa.
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